viernes, 28 de marzo de 2014

El comercio de seda y especias


A principios del siglo XV existían dos rutas comerciales con Asia: la de las espe- cias, que atravesaba el Mediterráneo para internarse por Egipto y el mar Rojo hacia África e India, y la de la Seda, que iba a lo largo de la región central de Asia hasta China. Ambas rutas quedaron cerradas y había que buscar alternativas.
De lejanos lugares llegaron a las mesas de los reyes y los nobles especias como la pimienta, la canela, el cardamomo, el anís, el clavo, el jengibre, etcétera; de igual forma llegaron los tés de distintos sabores que agradaron a los europeos. La no- bleza buscaba continuar saboreando su comida condimentada, aunque tuviera que pagar mucho dinero para ello. Se dice que en esos tiempos, un costalito de pimienta equivalía a un costalito de polvo de oro. Lo mismo sucedió con la seda, las porcelanas y los perfumes.
Al inicio de la Edad Media, los europeos se vestían con telas hechas principal- mente de lana de las ovejas, pero este material, si no es tratado con cuidado, se convierte en una tela áspera al tacto, por eso cuando llegaron las telas hechas de seda, con colores llamativos y una suavidad delicada, la nobleza pagó gran- des cantidades de dinero para tener indumentaria suave y elegante a la vez. Las especias y las telas eran las mercancías que más se vendían y que dejaban a los comerciantes más ganancias porque su demanda era mucha y los nobles paga- ban el precio que fuera por poseerlas.

El principio de la hegemonía europea y el Colonialismo

Hoy día las personas pueden comunicarse entre sí en forma instantánea y, en cuanto a los viajes, es posible ir de una ciudad a otra e incluso de un continente a otro en unas cuantas horas, lo cual no sucedía hacia principios del siglo XV. Por entonces eran muy pocos los que viajaban, la gran mayoría no salía del lu- gar en donde había nacido y muchos no tenían idea de que en el mundo había otras culturas y que existían otros continentes. Como verás más adelante, entre los siglos XVI y XVIII ocurrió una serie de cambios que dio lugar a la hegemonía europea, es decir, a la supremacía de este continente sobre los otros, así como también al establecimiento de colonias de algunos países de Europa en otros sitios del mundo.
Entre las causas que favorecieron tales cambios estuvo el desarrollo de las cien- cias; los avances en matemáticas, física, astronomía y geografía propiciaron que la tecnología también se desarrollara, de tal manera que se empezaron a fa- bricar embarcaciones como la carabela, que sustituyó a los navíos medievales, asimismo, se retomaron instrumentos de navegación, inventados por los chinos y desarrollados por los europeos (como la brújula, el astrolabio y el cuadrante),

que permitieron que los europeos navegaran hacia lugares desconocidos por ellos para buscar mercan- cías y riquezas. Así los marineros, comerciantes y colonos exploraron el resto del mundo.
En el año de 1453 los turcos otomanos se apode- raron de Constantinopla y no permitieron el paso de las caravanas que, por tierra, iban de Europa al continente asiático, tal acontecimiento hizo que se pensara en buscar otra ruta para llegar al Lejano Oriente. Fueron los portugueses quienes iniciaron los viajes marítimos alrededor de las costas africa- nas (esto sucedió hacia 1460) y mediante una nave- gación de cabotaje pudieron llegar al sur de África y, más tarde, a India.

Por su parte, los españoles también se dieron a la tarea de buscar una ruta ma- rítima para llegar a Oriente. Lo que ocurrió cuando Cristóbal Colón, que estaba seguro de la redondez de la Tierra, convenció a los reyes de España para que lo apoyaran en su proyecto de navegar hacia Occidente para llegar a Oriente. Fue así como con tres carabelas abandonó el Puerto de Palos el 3 de agosto de 1492 y, después de más de dos meses, por fin, el 12 de octubre, Colón y sus hombres llegaron a la isla de Guanahaní, en las Antillas; después recorrieron otras islas. A este viaje siguieron tres más; en el tercero tocaron tierra firme.
Esos primeros cuatro viajes en que los europeos surcaron el Atlántico fueron el ini- cio de muchos otros. Fue años más tarde cuando advirtieron que Colón no había llegado a India, sino a otro continente. El nombre que se dio al nuevo continente fue el de América, en honor de Américo Vespucio, navegante que advirtió que las tierras recién descubiertas pertenecían a un nuevo continente y no a India.

La navegación se intensificó y las embarcaciones de distintos reinos europeos recorrieron el mundo entero. Dado el mayor poder de su armamento, pronto empezaron a conquistar las tierras descubiertas, en donde dominaron a las po- blaciones nativas y establecieron colonias. Hacia mediados del siglo XVI España y Portugal habían establecido los primeros imperios coloniales. A fines de ese siglo, los Países Bajos, Inglaterra y Francia también iniciaron la colonización de distintas regiones. 

Los intercambios de especias


Cuando las especias llegaron a Europa se convirtieron en una sensación, ya que an- teriormente la comida sólo estaba sazonada con sal y, en algunos casos, con acei- tunas y algunas hierbas como el laurel. Las Cruzadas llevaron a los reinos europeos nuevas maneras de disfrutar los alimentos, pero cuando el comercio del Medite- rráneo fue cerrado, el deseo de volver a probar las especias hizo que los marinos buscaran nuevas rutas de navegación, sin tener que enfrentarse a los turcos.

Los portugueses llegaron a Asia y trajeron consigo nuevas especias con sabores únicos, como la nuez moscada, el jengibre, la mandioca y la nuez de la India; frutos como el mango y el plátano; otros productos como soya, arroz, azúcar, madera de alcanfor, sándalo, seda, porcelana y cáñamo. De África, los portu- gueses y holandeses llevaron plantas de ornato, como la sábila, las orquídeas y las violetas, a los jardines de los nobles, junto con aves exóticas, como las grullas y las gallinas de Guinea.

Para 1700, los tés y el café se hicieron tan populares que los viajes de comercio fueron emprendidos por compañías privadas que contrataban su propia seguri- dad y no dependían de los gobiernos. Inglaterra, Holanda y Portugal tenían sus propias compañías que agilizaban el comercio, mientras que España sólo con- taba con los barcos de la Corona que hacían pocos viajes y eran continuamente asaltados por piratas.

De América, los españoles llevaron a Europa y Asia el maíz, el cacao, la vainilla, la papa, el tomate, el jitomate, el nopal, el chile, el frijol, el aguacate, el tabaco y animales como los guajolotes. En un principio, los españoles fueron cautelosos para probar los nuevos productos, después éstos se convirtieron en parte de su comida.

A su vez, los colonos europeos llevaron a las nuevas tierras plantas y animales para tratar de igualar, o por lo menos hacerla más parecida a la vida que lleva- ban en su lugar de origen. A las tierras americanas llegaron caballos, burros, mu- las, gallos, gallinas, patos, gansos y ovejas, que pronto se adaptaron al clima y se reprodujeron con facilidad. El intercambio de productos hizo que en todos los lugares se intentara sembrar plantas, para no ir tan lejos para obtenerlas. Cuan- do alguna especie lograba echar raíces, adquiría un sabor propio y único, por ejemplo, el chile de Mesoamérica se sembró en Asia, donde adquirió un sabor aún más picante; mientras que cuando se plantó en España, su picor disminuyó. 

jueves, 27 de marzo de 2014

KARL MAX - SOCIALISTA

Pensador socialista y activista revolucionario de origen alemán (Tréveris, Prusia occidental, 1818 - Londres, 1883). Karl Marx procedía de una familia judía de clase media (su padre era un abogado convertido recientemente al luteranismo). Estudió en las universidades de Bonn, Berlín y Jena, doctorándose en Filosofía por esta última en 1841.
Desde esa época, el pensamiento de Marx quedaría asentado sobre la dialéctica de Hegel, si bien sustituyó el idealismo de éste por una concepción materialista, según la cual las fuerzas económicas constituyen la infraestructura que determina en última instancia los fenómenos «superestructurales» del orden social, político y cultural.

Karl Marx
En 1843 se casó con Jenny von Westphalen, cuyo padre inició a Marx en el interés por las doctrinas racionalistas de la Revolución francesa y por los primeros pensadores socialistas. Convertido en un demócrata radical, Marx trabajó algún tiempo como profesor y periodista; pero sus ideas políticas le obligaron a dejar Alemania e instalarse en París (1843).
Por entonces estableció una duradera amistad con Friedrich Engels, que se plasmaría en la estrecha colaboración intelectual y política de ambos. Fue expulsado de Francia en 1845 y se refugió en Bruselas; por fin, tras una breve estancia en Colonia para apoyar las tendencias radicales presentes en la Revolución alemana de 1848, pasó a llevar una vida más estable en Londres, en donde desarrolló desde 1849 la mayor parte de su obra escrita. Su dedicación a la causa del socialismo le hizo sufrir grandes dificultades materiales, superadas gracias a la ayuda económica de Engels.
Marx partió de la crítica a los socialistas anteriores, a los que calificó de «utópicos», si bien tomó de ellos muchos elementos de su pensamiento (de autores como Saint-Simon, Owen o Fourier); tales pensadores se habían limitado a imaginar cómo podría ser la sociedad perfecta del futuro y a esperar que su implantación resultara del convencimiento general y del ejemplo de unas pocas comunidades modélicas.
Por el contrario, Marx y Engels pretendían hacer un «socialismo científico», basado en la crítica sistemática del orden establecido y el descubrimiento de las leyes objetivas que conducirían a su superación; la fuerza de la Revolución (y no el convencimiento pacífico ni las reformas graduales) serían la forma de acabar con la civilización burguesa.
En 1848, a petición de una Liga revolucionaria clandestina formada por emigrantes alemanes, Marx y Engels plasmaron tales ideas en el Manifiesto Comunista,un panfleto de retórica incendiaria situado en el contexto de las revoluciones europeas de 1848.
Posteriormente, durante su estancia en Inglaterra, Marx profundizó en el estudio de la economía política clásica y, apoyándose fundamentalmente en el modelo de David Ricardo, construyó su propia doctrina económica, que plasmó en El Capital; de esa obra monumental sólo llegó a publicar el primer volumen (1867), mientras que los dos restantes los editaría después de su muerte su amigo Engels, poniendo en orden los manuscritos preparados por Marx.
Partiendo de la doctrina clásica, según la cual sólo el trabajo humano produce valor, Marx denunció la explotación patente en la extracción de la plusvalía, es decir, la parte del trabajo no pagada al obrero y apropiada por el capitalista, de donde surge la acumulación del capital. Criticó hasta el extremo la esencia injusta, ilegítima y violenta del sistema económico capitalista, en el que veía la base de la dominación de clase que ejercía la burguesía.
Sin embargo, su análisis aseguraba que el capitalismo tenía carácter histórico, como cualquier otro sistema, y no respondía a un orden natural inmutable como habían pretendido los clásicos: igual que había surgido de un proceso histórico por el que sustituyó al feudalismo, el capitalismo estaba abocado a hundirse por sus propias contradicciones internas, dejando paso al socialismo. La tendencia inevitable al descenso de las tasas de ganancia se iría reflejando en crisis periódicas de intensidad creciente hasta llegar al virtual derrumbamiento de la sociedad burguesa; para entonces, la lógica del sistema habría polarizado a la sociedad en dos clases contrapuestas por intereses irreconciliables, de tal modo que las masas proletarizadas, conscientes de su explotación, acabarían protagonizando la Revolución que daría paso al socialismo.
En otras obras suyas, Marx completó esta base económica de su razonamiento con otras reflexiones de carácter histórico y político: precisó la lógica de lucha de clases que, en su opinión, subyace en toda la historia de la humanidad y que hace que ésta avance a saltos dialécticos, resultado del choque revolucionario entre explotadores y explotados, como trasunto de la contradicción inevitable entre el desarrollo de las fuerzas productivas y el encorsetamiento al que las someten las relaciones sociales de producción.
También indicó Marx el sentido de la Revolución socialista que esperaba, como emancipación definitiva y global del hombre (al abolir la propiedad privada de los medios de producción, que era la causa de la alienación de los trabajadores), completando la emancipación meramente jurídica y política realizada por la Revolución burguesa (que identificaba con el modelo francés); sobre esa base, apuntaba hacia un futuro socialista entendido como realización plena de las ideas de libertad, igualdad y fraternidad, como fruto de una auténtica democracia; la «dictadura del proletariado» tendría un carácter meramente instrumental y transitorio, pues el objetivo no era el reforzamiento del poder estatal con la nacionalización de los medios de producción, sino el paso -tan pronto como fuera posible- a la fase comunista en la que, desaparecidas las contradicciones de clase, ya no sería necesario el poder coercitivo del Estado.

Marx fue, además, un incansable activista de la Revolución obrera. Tras su militancia en la diminuta Liga de los Comunistas (disuelta en 1852), se movió en los ambientes de los conspiradores revolucionarios exiliados, hasta que, en 1864, la creación de la Asociación Internacional de Trabajadores (AIT) le dio la oportunidad de impregnar al movimiento obrero mundial de sus ideas socialistas. Gran parte de sus energías las absorbió la lucha, en el seno de aquella primera Internacional, contra el moderado sindicalismo de los obreros británicos y contra las tendencias anarquistas continentales representadas por Proudhon y Bakunin. Marx triunfó e impuso su doctrina como línea oficial de la Internacional, si bien ésta acabaría por hundirse como efecto combinado de las divisiones internas y de la represión desatada por los gobiernos europeos a raíz de la revolución de la Comuna de París (1870).
Retirado desde entonces de la actividad política, Marx siguió ejerciendo su influencia a través de sus discípulos alemanes (como Bebel o Liebknecht); éstos crearon en 1875 el Partido Socialdemócrata Alemán, grupo dominante de la segunda Internacional que, bajo inspiración decididamente marxista, se fundó en 1889.
Muerto ya Marx, Engels asumió el liderazgo moral de aquel movimiento y la influencia ideológica de ambos siguió siendo determinante durante un siglo. Sin embargo, el empeño vital de Marx fue el de criticar el orden burgués y preparar su destrucción revolucionaria, evitando caer en las ensoñaciones idealistas de las que acusaba a los visionarios utópicos; por ello no dijo apenas nada sobre el modo en que debían organizarse el Estado y la economía socialistas una vez conquistado el poder, dando lugar a interpretaciones muy diversas entre sus seguidores.
Dichos seguidores se escindieron entre una rama socialdemócrata cada vez más orientada a la lucha parlamentaria y a la defensa de mejoras graduales salvaguardando las libertades políticas individuales (Kautsky, Bernstein, Ebert) y una rama comunista que dio lugar a la Revolución bolchevique en Rusia y al establecimiento de Estados socialistas con economía planificada y dictadura de partido único 

LAS DICTADURAS IBEROAMERICANAS

En el proceso de convertirse en naciones independientes, los países iberamericanos enfrentaron diversas dificultades políticas. Uno de los casos de mayor estabilidad en el siglo 19 fue el de Brasil, Con la fórmula de un imperio que abarcó casi todo un siglo. Pero en Hispanoamérica, Donde en general predomino la forma republicana, el siglo XIX fue de gran agitación. Expresiones típicas de la política hispanoamericana del siglo XIX fueron las interrupciones súbitas del orden constitucional, periodos presidenciales breves e inconclusos y, por otra parte, la presencia de hombres fuertes: Caudillos y dictadores. Todas ellas eran expresiones de la debilidad de los estados en su proceso de formación independiente.

El primer hombre fuerte de la historia de hispanoamericana independiente fue el doctor Gaspar de Francia, En Paraguay. Líder del proceso de independencia, entre 1811 y 1816 y luego dictador de aquel país hasta su muerte, en 1840. Despótico y Corel con sus a persa Dios, tuvo también dos líneas de acción eficaces como suele ocurrir con los dictadores: un manejo eficaz de planes económicos(logró enormes volúmenes de exportaciones agricolas y ganaderas) Y una política exterior útil para resolver conflictos y enfrentar desafíos como los que representaba los intereses anexionistas de sus vecinos, Argentina y Brasil.

Otro gobierno dictatorial muy temprano fue el de Andrés de Santa Cruz, Quien gobernó Bolivia  ampliando Como confederación Perú-boliviana en 1836.

SOCIEDAD Y CULTURA DEL NEOCLASICO AL ROMANTISISMO

Una nueva arquitectura civil, Militar, hospitalaria y escolar se volvió tan importante como lo habían sido las iglesias, conventos y seminarios. Una rica vida pública, no religiosa, ocupó el espacio de plazas y ciudades: reuniones y arengas políticas, desfiles militares y también manifestaciones al quísticas laicas Como largas tienes tuyas, conciertos y certámenes literarios. En el terreno de la moda, El prestigio que tuvieron pelucas, cosméticos y holanes, Propios de la sociedad cortesana yo paso a otra imagen Como las pelucas tendrían A desaparecer, El pantalón largo reemplazada al calzón corto y medias y un vestuario más austero, con colores oscuros, llenaba las calles la moda burguesa, más práctica, sustituía el oro papel teatral de los móviles .

El neoclasicismo estaba acorde con la exigencia de racionalidad y organización propia del pensamiento ilustrado. En las que artes, la corriente neclásica se oponía al bárroco , al cual juzgaba como excesivamente ornamentado fantasioso confuso caótico, A cambio, Proponía el retorno a las formas clásicas del pasado Priego y, Claramente estructuradas, limpias y sombrillas.

El pensamiento neoclásico propuso un urbanismo racional, con un diseño de los espacios adecuados a sus funciones y a una arquitectura que recuperará las grandes columnas, los frisos idos frontones de la arquitectura clásica: ejemplos notables son la puerta de brademburgo , En Berlín (1789-1791 ).

martes, 25 de marzo de 2014

El mediterraneo

 llegar la agricultura y nada civilización aparecieron en el área del Mediterráneo antes que otra parte del mundo. La domesticación del trigo ocurrió en el Kurt distan, hacia el año 9000 antes de nuestra era. Entre el noveno y el sexto milenio A. N. E, la agricultura se extendió desde el Milo hasta el sur de Turquía por la zona conocida como creciente fértil, Además del trigo , Los pobladores por ti Barón cebada, lenteja, chícharo, garbanzo y LINAZA . Durante el cuarto milenio surgieron las primeras CIUDADES ENmesopotamia . Inventaron la rueda y la escritura también surgió el primer reino unificado en Egipto e-mail primer milenio antes de nuestra era se desarrollaron los primeros asirio Y Tita Y surgieron en Grecia la cultura yMINOICA si